Disciplina Positiva
Alfred Adler (1870-1937), psiquiatra
austríaco de principios de siglo XX, es el claro inspirador de lo que hoy en
día se conoce como Disciplina Positiva.
En tiempos en que la educación se basaba en la máxima
“la letra con sangre entra”, Adler desarrolló la psicología individual como
cimiento para mejorar las relaciones personales, familiares y sociales. Para él
era fundamental el trato respetuoso hacia el niño, pero también conseguir
que este se sintiera parte de un grupo (familia, comunidad…) para poder
convertirse en un ser social.
Los estudios y propuestas pedagógicas de Adler, continuadas
más tarde por el también psiquiatra Rudolph Dreikurs, supusieron un
gran avance en el campo de la enseñanza.
A principios de los años ochenta dos jóvenes
psicólogas, Lynn Lott y Jane Nelsen, se
interesaron por las teorías adlerianas y decidieron llevarlas a la práctica.
Así pues, Lynn organizó varios talleres de recursos pedagógicos y Jane escribió
un libro llamado Educación Positiva (1981), concebido
como una guía para padres.
Gracias a su trabajo en común, ambas profesionales consiguieron
actualizar, mejorar y ampliar las antiguas teorías educativas basándose
en su experiencia personal y adaptándolas a los nuevos tiempos.
¿Qué es la Disciplina Positiva?
Es un modelo de educación en positivo que
defiende que los padres deben afrontar la educación de sus hijos, es decir, la
transmisión de valores y conocimientos, basándose en la colaboración y
el respeto mutuo. Solo así conseguirán que los niños desarrollen la
autoestima, las conductas adecuadas y las destrezas necesarias para
desenvolverse en la vida.
Los 5 principios básicos de la Disciplina Positiva
La Disciplina Positiva se sustenta
sobre 5 pilares básicos:
- Ser amable y firme
Una educación afectuosa no está reñida con la firmeza.
Se pueden marcar límites sin recurrir a reproches, castigos o humillaciones.
- Conexión
Pone en valor la importancia de los vínculos afectivos
entre el niño, quien siempre necesita sentirse apreciado, y el adulto.
- Es eficaz a largo plazo
El aprendizaje se convierte en algo que se va
interiorizando de manera natural.
- Enseña habilidades para la vida
El niño aprende la importancia de estar inmerso en una
familia, en una comunidad, en una sociedad en la que debe relacionarse con
otros seres de por vida. De forma motivadora, se le orienta para que mejoren
sus habilidades sociales y valores personales: la responsabilidad, la
colaboración, el interés por los demás, la empatía, etc.
- Aumento de capacidades en base a su propia experiencia.
El niño avanza no porque se castiguen sus errores, sino
porque se le invita reflexionar sobre ellos y a buscar soluciones.
¿Se aplica la Disciplina Positiva en la actualidad?
Sí. Hoy en día la Disciplina Positiva se
conoce en todo el mundo y es aplicada en diferentes ámbitos por muchos
docentes, psicólogos y padres que confían en sus beneficios.







